Fidalgo ve motivos para ilusionarse con los jóvenes del Tri: «La gente se puede ilusionar»
El empate 1-1 de México frente a Perú dejó a Álvaro Fidalgo con una lectura que va más allá del resultado. El mediocampista del Betis valoró la renovación que impulsa Rafael Márquez en la Selección Mexicana y pidió prestar atención no solo a Gilberto Mora, sino también a los jóvenes que comienzan a abrirse paso desde distintos clubes.
Tras el partido disputado en Nueva Jersey, Fidalgo destacó el talento de las nuevas generaciones y consideró que su llegada puede despertar expectativas positivas entre los aficionados. A su juicio, Mora ya ha demostrado lo suficiente como para no necesitar presentaciones, pero el nivel de los demás futbolistas jóvenes también merece reconocimiento.
«Hay muchos jóvenes muy buenos. Por ese lado, la gente se puede ilusionar mucho con los que están llegando de distintos equipos», comentó el jugador. También dijo estar sorprendido por la calidad que ha encontrado en el grupo y subrayó que el potencial no se limita a una sola figura.
La disciplina, una recomendación para crecer
Fidalgo aprovechó para compartir un consejo con los jugadores que empiezan a formar parte del Tri: mantener una conducta profesional dentro y fuera de la cancha. Para él, la constancia diaria y la disciplina pueden influir de manera decisiva en el rumbo de una carrera.
El mediocampista también les recomendó conservar el disfrute por el fútbol. Explicó que, conforme aumenta la exigencia y llegan nuevas responsabilidades, algunos futbolistas pueden perder de vista la pasión que los llevó a jugar. Por eso, considera importante que los jóvenes aprendan, aprovechen cada convocatoria y disfruten la oportunidad de representar a México.
En ese crecimiento, añadió, será valioso el entorno de trabajo de la selección. Fidalgo confía en que el cuerpo técnico encabezado por Márquez puede ayudar a los convocados a mejorar durante sus concentraciones y a dar pasos firmes en su desarrollo.
Un proceso que requiere tiempo
El jugador pidió paciencia con el proyecto. Aunque reconoció que México tuvo momentos menos convincentes ante Perú, su evaluación general de los dos encuentros recientes fue positiva. También señaló que el equipo mostró pasajes de buen nivel y que los cambios permitieron observar a distintos futbolistas.
Para Fidalgo, estos partidos sirven precisamente para que Márquez y su cuerpo técnico conozcan mejor a los jugadores, evalúen alternativas y detecten aspectos por corregir. La selección se midió primero con Colombia y después con Perú, dos encuentros que, según explicó, ofrecieron escenarios diferentes y permitieron obtener conclusiones variadas.
El mediocampista relacionó el trabajo actual con la construcción de una base para los próximos años. Recordó que, aunque México no consiguió hacer historia en el Mundial anterior, hubo momentos que alimentaron la ilusión, como la expectativa alrededor del partido frente a Inglaterra. En su opinión, esa experiencia forma parte de unos cimientos sobre los que se puede seguir edificando.
La ruta, sostuvo, no se resolverá de inmediato: cada verano traerá retos distintos y nuevas evaluaciones. El objetivo es que el grupo continúe creciendo con una generación joven y un cuerpo técnico que, de acuerdo con Fidalgo, tiene un nivel muy alto y está preparado para acompañar el proceso rumbo a 2030.
Liderazgo desde la personalidad
Al hablar de su papel dentro del equipo, Fidalgo explicó que procura comportarse de la misma manera en cualquier club o contexto. Se describió como una persona tranquila y aseguró que no cambia su forma de ser cuando juega para el Betis, para el América o para la selección.
Esa estabilidad también puede ser una manera de aportar liderazgo: mantener la calma, trabajar con seriedad y ayudar a que el grupo se concentre en sus objetivos. En una etapa de renovación, la experiencia de futbolistas que han pasado por distintos equipos y competiciones puede servir de referencia para quienes comienzan a consolidarse.
El reto para los jóvenes del Tri será convertir las buenas actuaciones y las convocatorias en continuidad. El talento es un punto de partida, pero sostener el rendimiento requiere hábitos, preparación y capacidad para adaptarse a las exigencias de cada partido. En ese sentido, el mensaje de Fidalgo combina entusiasmo con una advertencia: hay razones para ilusionarse, pero el crecimiento depende del trabajo cotidiano.
La formación de una selección competitiva también exige que los futbolistas encuentren oportunidades para probarse. Los partidos de preparación permiten ensayar distintas combinaciones, comparar rendimientos y acostumbrar a los jugadores a compartir responsabilidades. Para el cuerpo técnico, cada encuentro puede aportar información útil; para los convocados, es una ocasión para demostrar que pueden responder cuando reciben minutos.
Fidalgo no presentó el empate ante Perú como una prueba definitiva del rumbo del equipo. Su lectura fue más amplia: ve una generación con calidad, un entrenador que está observando alternativas y un camino que todavía necesita tiempo. El desafío será sostener esa evolución y transformar la promesa de los jóvenes en un grupo capaz de competir con regularidad.
La presencia de Gilberto Mora puede atraer buena parte de la atención, pero el mensaje del mediocampista apunta a mirar al conjunto. Si los futbolistas que vienen detrás mantienen la disciplina, aprovechan el trabajo de la selección y conservan el gusto por jugar, México podría construir una base más amplia de cara a los próximos años.
