Liga MX 2026: Almada define su primera «limpia» en América y dos jugadores quedarían fuera tras la pretemporada
El nuevo proyecto del Club América empieza a tomar forma y también a dejar sus primeras víctimas. Tras casi dos semanas de trabajo intenso entre Marbella y Madrid, la pretemporada en España llegó a su fin y con ella los primeros cortes en el plantel. Guillermo Almada, flamante técnico azulcrema, ya habría tomado la decisión de prescindir de dos futbolistas que realizaron toda la gira, pero que no lograron ganarse un lugar de cara al Apertura 2026.
El estratega uruguayo asumió el mando después de la exitosa etapa de André Jardine, quien se marchó dejando seis títulos oficiales y un listón altísimo en Coapa. Con ese contexto, Almada entendió desde el día uno que no bastaba con mantener lo que ya funcionaba: había que ajustar piezas, renovar la competencia interna y perfilar un equipo que se adaptara a su idea de juego, más vertical, intensa y con una presión alta constante.
Aunque el grupo regresó a México para continuar con la preparación, Almada permaneció algunos días más en Europa, aprovechando el tiempo para reunirse con su cuerpo técnico, analizar datos de rendimiento de la gira y revisar opciones en el mercado de fichajes. En ese proceso, habría definido que dos elementos que hicieron la pretemporada no entran en sus planes inmediatos, por lo que la directiva ya trabaja en encontrarles salida rumbo al próximo torneo.
Los nombres se manejan con discreción, pero uno de los señalados sería José Raúl Zúñiga. El delantero colombiano, que ocupa plaza de extranjero, no habría alcanzado el nivel esperado en los entrenamientos ni en los amistosos disputados en suelo español. Su aporte ofensivo se habría quedado corto en comparación con lo que Almada busca para la posición: movilidad constante, presión sobre los centrales rivales y una mayor eficacia frente al arco.
En el caso de Zúñiga, la decisión no solo se explicaría por el rendimiento deportivo, sino también por la planeación administrativa del club. Al tratarse de un jugador foráneo, su salida liberaría una plaza de extranjero muy valiosa dentro del plantel, algo clave si América quiere cerrar la incorporación de un nuevo atacante de jerarquía internacional.
En ese contexto aparece el nombre de Borja Iglesias. El delantero español se ha convertido en uno de los objetivos prioritarios de Almada para reforzar la delantera. Su perfil encaja con lo que busca el uruguayo: un ‘9’ con presencia física, buen juego de espaldas, capacidad para asociarse y experiencia en ligas de alto nivel. La posible partida de Zúñiga abriría la puerta para que América pueda inscribir a Iglesias sin problemas de cupo, siempre y cuando se llegue a un acuerdo económico satisfactorio.
El segundo futbolista que quedaría fuera del proyecto, cuya identidad se mantiene bajo reserva, pertenecería a una zona del campo con mucha competencia interna. Durante la gira por Europa, Almada habría observado que no todos sus jugadores se ajustan a la intensidad y disciplina táctica que exige su sistema. Ante eso, el técnico prefiere trabajar con un grupo ligeramente más reducido, pero perfectamente adaptado a su idea, antes que acumular nombres que no tendrán los minutos esperados.
Las decisiones tempranas de Almada responden a una lógica clara: no hay tiempo que perder. El Apertura 2026 está a un par de semanas de arrancar, y América no puede permitirse llegar en proceso de prueba y error. El equipo necesita presentar una versión competitiva desde la jornada 1, tanto en la Liga MX como en los torneos paralelos en los que participe, y para ello es vital que cada jugador sepa exactamente cuál será su rol.
Además, en un club como América, la exigencia es máxima. La herencia de Jardine, con seis trofeos conquistados, se traduce en una presión permanente por ganar y jugar bien. Almada, conocido por su estilo intenso y ofensivo, sabe que solo con nombres no se compite; se requieren futbolistas dispuestos a sostener un ritmo alto durante los 90 minutos y a asumir un compromiso total con la idea colectiva. Quienes no logren adaptarse a ese estándar difícilmente tendrán cabida.
La directiva, por su parte, entiende que este es el momento adecuado para ajustar el plantel. La pretemporada en España sirvió como laboratorio para detectar fortalezas y debilidades, pero también como vitrina para que algunos jugadores se muestren ante posibles interesados. Ahora, el reto será encontrar acomodo a los elementos descartados, ya sea mediante traspasos definitivos o préstamos que les permitan tener minutos en otros clubes y mantener su valor en el mercado.
En el caso específico de la delantera, la posible llegada de Borja Iglesias no solo representaría un golpe mediático, sino también un movimiento estratégico. América ha buscado en los últimos años un ‘9’ que combine jerarquía, liderazgo y gol en momentos clave. Un perfil con experiencia europea podría marcar diferencias en liguilla y en partidos de alta tensión, donde la fineza en el área define títulos.
El margen de maniobra en el mercado no es amplio, pero el club ya ha demostrado en otros mercados que suele moverse con rapidez una vez que el entrenador define prioridades. Almada habría colocado la posición de centro delantero en la parte alta de su lista, y de ahí que la salida de un atacante extranjero como Zúñiga tenga mucho sentido en el rompecabezas. Cada plaza liberada es una oportunidad de elevar el nivel competitivo del plantel.
También es importante considerar que Almada acostumbra dar protagonismo a jugadores jóvenes y a elementos con gran despliegue físico. Durante la pretemporada se habrían evaluado canteranos y futbolistas que regresaron de préstamo, y algunos podrían ganar minutos gracias a la reestructuración. La salida de dos jugadores del primer equipo abre la puerta para que nuevas caras se sumen a la rotación, algo que podría renovar la energía interna del vestuario.
De cara al inicio del Apertura 2026, la afición americanista está atenta a tres frentes: la confirmación oficial de las bajas, el cierre de posibles refuerzos y la forma en que el equipo plasmará en la cancha la idea de su nuevo técnico. La gira europea dejó claras algunas pistas: América buscará ser un equipo dinámico, agresivo sin balón y con variantes ofensivas. Las salidas tras la pretemporada no son simples ajustes, sino parte de una reconfiguración profunda para sostener la hegemonía en la Liga MX.
Si se concretan las bajas y llega el delantero que Almada desea, el América que inicie el Apertura 2026 será distinto al que cerró la era Jardine. La base ganadora se mantiene, pero el estilo podría dar un giro hacia un futbol todavía más intenso y directo. Y en esa transición, las decisiones valientes -como cortar a quienes no entran en los planes desde ahora- serán determinantes para que el proyecto del uruguayo empiece con el pie derecho.
