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México vs corea del sur: dudas con edson Álvarez y la apuesta por israel reyes

«Si ponen a otro que no sea Israel Reyes, va a ser un desastre»: dudas sobre Edson Álvarez para el México vs Corea del Sur

La expulsión de César «Cachorro» Montes ha encendido todas las alarmas en la Selección Mexicana y abierto un debate profundo: ¿quién debe ocupar su lugar en la zaga central ante Corea del Sur? La tarjeta roja del central llegó en los minutos finales del duelo frente a Sudáfrica, cuando México ganaba 2-0 y tenía dos hombres de más. Una desatención, la velocidad de los africanos y una reacción tardía de Montes terminaron en una trompicada dentro de una jugada que lo mandó directo al vestidor, sumándolo a la lista de jugadores mexicanos expulsados en torneos oficiales.

En el imaginario colectivo, el relevo «lógico» parece ser Edson Álvarez. No solo porque comenzó su carrera como defensa central, sino también porque porta el dorsal 4, tradicionalmente ligado al líder de la zaga. Sin embargo, su caso está lejos de ser sencillo: el jugador del Fenerbahce llega después de una operación de tobillo que lo mantuvo fuera de las canchas cerca de cuatro meses, con un regreso muy paulatino en la liga turca y pocos minutos acumulados.

Ese detalle físico es el que ha encendido la polémica. Muchos especialistas han señalado que, aunque Edson conoce la posición, su estado actual no es el ideal para enfrentar a un rival que se distingue precisamente por su dinamismo. La discusión no gira solo en torno a la calidad del futbolista, sino a si está en condiciones reales de resistir un partido de alta exigencia física y mental ante un equipo vertiginoso como Corea del Sur.

En el programa «Fútbol Picante», el exentrenador Ricardo «Tuca» Ferretti fue tajante: colocar a Edson como central, en este momento, sería un error mayúsculo. Su argumento se basó en un principio básico del manejo de plantel: no se puede lanzar a un jugador que no está en plenitud física a la zona de mayor riesgo del campo. «Todos sabemos que no fue titular. Todos conocemos que no está en plenitud física, atlética ni futbolística. ¿Lo vas a poner en la zona más complicada y contra un equipo rápido?», cuestionó.

Corea del Sur, efectivamente, ya mostró sus credenciales. En su duelo ante Chequia remontó un marcador adverso para imponerse 2-1, con una segunda parte en la que sobresalieron su orden, paciencia y capacidad para interpretar los espacios. El conjunto asiático se caracteriza por un futbol de primera intención: toques rápidos, movimientos coordinados sin balón y precisión en el pase para encontrar al compañero en ventaja. No es un rival que se desespere, ni siquiera cuando va abajo en el marcador.

Esa identidad futbolística convierte cualquier desajuste defensivo en un riesgo altísimo. Una zaga lenta, mal coordinada o con un jugador lejos de su punto óptimo puede ser castigada sin piedad por un cuadro que vive de acelerar el ritmo en los metros finales. Por ello, la posibilidad de aventar a Edson Álvarez a la central, recién salido de una lesión larga, genera más dudas que certezas entre analistas y aficionados.

Dentro del mismo debate televisivo se manejó una alternativa que ha ido ganando fuerza: retrasar a Israel Reyes a la posición de defensa central y utilizar a Jorge Sánchez como lateral derecho. Este ajuste le permitiría al equipo mantener cierta continuidad táctica, ya que Reyes conoce bien el rol de zaguero y Sánchez aporta profundidad por la banda. No obstante, esta solución tampoco está exenta de riesgos, pues podría dejar algunos huecos a la espalda del lateral, sobre todo si se suma demasiado al ataque.

La virtud de esa opción radica en el perfil ofensivo de Jorge Sánchez, capaz de incorporarse con frecuencia al frente para generar superioridad numérica por la derecha, lanzar centros y participar en la creación de jugadas de gol. La pregunta es si México puede darse el lujo de exponer esa banda ante un rival que suele castigar los espacios libres con desmarques veloces y diagonales a la espalda de los laterales.

Jared Borgetti, por su parte, enfatizó que no es indispensable utilizar a Edson como titular justo contra Corea del Sur. Desde su punto de vista, si hay un partido donde el dominio del juego aéreo de Álvarez se vuelve realmente determinante, ese sería contra Chequia, una selección históricamente fuerte en acciones a balón parado y centros al área. Ante Corea, el reto no pasa tanto por los duelos por arriba, sino por la capacidad de reaccionar a los cambios de ritmo y las combinaciones rápidas.

En este contexto, Javier Aguirre se encuentra ante una encrucijada táctica. El seleccionador tiene todavía varios entrenamientos en el Centro de Alto Rendimiento para evaluar con lupa el estado físico de Edson Álvarez. Ahí deberá responderse dos preguntas clave: ¿está realmente listo para soportar 90 minutos a máxima intensidad? y, si no lo está, ¿es preferible arriesgarlo desde el inicio o utilizarlo como recurso desde el banquillo, en caso de emergencia?

Una opción intermedia que se ha comentado, aunque con menor fuerza, sería modificar ligeramente el sistema para proteger a la zaga. Un esquema con tres centrales podría ayudar a compensar alguna posible limitación de Edson o de Israel Reyes si son utilizados por el centro, cubriéndolos con un tercer hombre que cierre espacios. Sin embargo, ello implicaría sacrificar un jugador en otra zona del campo, lo que afectaría la dinámica ofensiva del equipo. Cambiar de dibujo a estas alturas también conlleva su propio riesgo: no todos los jugadores se adaptan de la misma forma a una línea de tres.

Otro punto que se debe considerar es el liderazgo dentro del área. Montes no solo aporta juego aéreo y fuerza en el mano a mano; también es un referente que ordena, corrige y habla constantemente con sus compañeros. Ese tipo de voz no se sustituye fácilmente. Edson podría asumir ese rol por jerarquía y experiencia internacional, pero solo si está pleno en lo físico. En cambio, si se ve limitado, podría terminar más preocupado por su propio rendimiento que por dirigir a la línea defensiva.

En el caso de Israel Reyes, su versatilidad es un arma de doble filo. Ha demostrado que puede jugar tanto de central como de lateral, y esa polivalencia lo vuelve tentador para el cuerpo técnico. No obstante, moverlo continuamente de posición también puede afectar su estabilidad: cada rol tiene responsabilidades diferentes en la marca, la salida de balón y la cobertura. Si Aguirre decide colocarlo en la central, deberá trabajar intensamente la coordinación con su compañero de zaga y el mediocentro que les dará equilibrio por delante.

La situación de Jorge Sánchez merece un análisis aparte. Sus condiciones físicas, su ida y vuelta y su experiencia en partidos de alta exigencia lo presentan como un lateral confiable para el uno contra uno. Aun así, su tendencia ofensiva, que en otros partidos es una virtud, frente a Corea podría exponer al equipo si no existe un buen balance. El mediocampista por su banda deberá trabajar a la par en labores defensivas para evitar que los coreanos encuentren autopistas por ese costado.

El factor emocional también pesa. La expulsión de Montes llegó en un contexto de aparente control y superioridad numérica, un escenario que suele propiciar cierto relajamiento mental. Esa desconexión, castigada con la roja, debe servir como advertencia para el resto de la defensa. Ante Corea del Sur no habrá margen para desconcentraciones: el rival ha demostrado que puede dar la vuelta a un partido si el oponente le concede espacios o comete errores puntuales.

De cara al duelo, el cuerpo técnico tendrá que diseñar no solo un plan A, sino también un plan B y C en la defensa. Si el elegido para sustituir a Montes no funciona o se resiente físicamente, la Selección necesita tener claro cómo reajustarse en tiempo real. Eso implica tener ensayados diferentes emparejamientos y mecanismos de cobertura, así como una comunicación clara entre los centrales y el mediocentro defensivo, la primera línea de protección.

Más allá de nombres propios, el reto de México pasa por mantener la solidez que mostró por momentos frente a Sudáfrica, pero sin caer en exceso de confianza. La selección coreana no suele desperdiciar segundas oportunidades: si encuentra una debilidad, la explota sin descanso. Por ello, la elección entre Edson Álvarez e Israel Reyes como central no es solo una cuestión de jerarquía, sino de quién está hoy mejor preparado física y futbolísticamente para enfrentar un partido de alta velocidad y máxima concentración.

En los próximos días, el rendimiento en los entrenamientos, las pruebas físicas y las sesiones tácticas terminarán inclinando la balanza. Javier Aguirre deberá decidir si se aferra a la experiencia y el pasado como zaguero de Edson Álvarez o si apuesta por la estabilidad de un Israel Reyes que llega con más ritmo competitivo. Lo único claro es que, si la elección es equivocada, ante un rival tan dinámico como Corea del Sur, el costo podría ser altísimo. Y por eso algunos no dudan en advertir: «Si meten a otro que no sea Israel Reyes, va a ser un desastre».